Un hombre desnudo posa sentado sobre una gran roca cubierta de musgo en medio de un bosque, con los árboles desenfocados al fondo y luz natural filtrándose entre la vegetación. Tiene el torso descubierto, complexión atlética y delgada, pelo negro algo despeinado y expresión seria mirando hacia la cámara. Está sentado con las piernas abiertas, una mano apoyada sobre la piedra y la otra descansando cerca de la rodilla, dejando visible el vello púbico y el pene. La escena combina desnudo masculino, naturaleza, retrato al aire libre y ambiente forestal, con tonos verdes y terrosos que resaltan la textura de la roca, la piel y el entorno natural.