Un hombre aparece aplastado de forma surrealista entre dos enormes glúteos desnudos y brillantes, con solo parte de la cara visible, gesto incómodo y una pajita verde en la boca, mientras lleva una sudadera naranja sobre un suelo de madera. La escena tiene una estética cómica y grotesca de Halloween, con calabazas talladas iluminadas, una calabaza grande al fondo, tarros de caramelos y dulces en estanterías de una tienda decorada. Alrededor se ven piernas y zapatillas de otras personas, una mano con una pajita azul y ropa tirada, reforzando el tono absurdo, festivo y exageradamente editado de la composición.