Un váter blanco ocupa el centro de un baño estrecho y alargado, encajado entre paredes grises con varios ganchos metálicos vacíos a ambos lados. La tapa levantada del inodoro tiene impreso o dibujado el rostro en blanco y negro de un hombre gritando, con la boca abierta y expresión de susto, creando un efecto humorístico e inquietante justo sobre la taza. A la izquierda cuelga un rollo de papel higiénico en un soporte metálico. El fondo está revestido con azulejos blancos y una franja gris, iluminado por un tubo fluorescente superior, mientras el suelo de mosaico pequeño aparece desgastado, húmedo y algo sucio.