Dos hombres desnudos aparecen en un establo oscuro y embarrado, con paredes de ladrillo negro, paja esparcida y una puerta abierta al fondo que deja entrar luz exterior. El hombre de la izquierda, de mayor edad y complexión robusta, está agachado con una pierna levantada y acerca la mano a la boca del otro, que permanece de rodillas en el barro con el torso manchado y el número “47” escrito en el pecho. Ambos tienen el pene visible, la piel sucia y una expresión intensa; la escena transmite un ambiente crudo, húmedo y degradado, con iluminación cálida, textura rural y una composición explícita de desnudez masculina.