Una mujer posa frente a un espejo haciendo un selfi con el móvil, vestida con lencería negra de encaje, transparencias y una bata corta semitransparente con bordados florales. Lleva medias de rejilla y liguero, con el abdomen y el escote visibles, mientras una mano masculina aparece desde un lado apoyada sobre su muslo, manchada de rojo, dejando también una marca rojiza en la piel y sobre la superficie de mármol del tocador. La escena transcurre en un dormitorio con cama desordenada, manta roja con lunares blancos, mesillas, objetos personales y luz cálida, creando un ambiente íntimo y doméstico.