Serie Diablo. El diablo al inicio de una sesión de abducción.
Un demonio antropomorfo de piel roja aparece sentado en un trono oscuro, con grandes cuernos curvados, orejas puntiagudas, expresión feroz y colmillos visibles, vestido con una chaqueta y pantalones rojos abiertos que dejan al descubierto el torso musculoso, el abdomen y un pene erecto en el centro de la composición. Sostiene dos velas encendidas, una en cada mano, mientras varias velas grandes iluminan el suelo de piedra alrededor, creando una atmósfera ritual, infernal y teatral. La escena combina fantasía oscura, iluminación cálida, sombras profundas, estética satánica y una pose frontal dominante, con detalles marcados en el cuerpo, los cuernos, el rostro agresivo y el entorno sombrío.