Un hombre desnudo y tatuado está de pie en un baño de azulejos blancos, orinando directamente en un inodoro con la tapa levantada. Su cuerpo aparece de perfil, con la cabeza rapada inclinada hacia abajo mientras mira el chorro de orina que cae en la taza. Tiene numerosos tatuajes negros y grises en el cuello, el pecho, el abdomen, los brazos y una pierna, incluyendo diseños ornamentales y figuras grandes que cubren buena parte de la piel. El ambiente es sencillo y clínico, con suelo de baldosas, paredes blancas, cisterna visible, tuberías expuestas y una iluminación fría que resalta la escena íntima y cotidiana.