Escrito por: solorelato
1245 palabras
Este relato es ficticio, cualquier similitud de ubicaciones, personajes o situaciones son pura coincidencia. Este relato he sido publicado por este autor en la plataforma de Todorelatos bajo otro pseudónimo. Espero que os guste esta serie
Hola, me llamo Carlos, 22 años, me considero guapete, cara de bueno, pelo rapado a los lados y algo largo por arriba, si preguntas por mi cuerpo te diré que estoy fibradete, sin apenas vello, el poco que tengo, me lo quito cada poco tiempo, mi orgullo es mi rabo, 18 cms gorditos, sin circuncidar y rematado por un par de huevos bien gordos, lo cual me ha permitido tener sexo con tíos todo lo que he querido y más, haciendo siempre de activo y siendo muy dominante, hasta ahora…
Todo empezó una noche de verano, acababa de terminar los exámenes de la uni y mis amigos habían insistido en salir de fiesta, especialmente mi mejor amigo, Sebas, un tío legal y majo pero, una vez que se enamora de una tía, se vuelve insufriblemente pesado, y esta, para mi desgracia, no era una excepción, se había fijado en una chavala de una uni privada de aquí de Madrid, habían tonteado por insta y le había dicho de verse en una fiesta en un piso en el barrio de Salamanca, una de las zonas top de Madrid, de esas a las que chicos como nosotros, de barrio, de uni pública y sin demasiada pasta, no nos dejaban pasar ni pagando.
Y así llegamos a la fiesta, en un pisazo, dos plantas, techos altos, molduras, todo pulcro, elegante, el piso en el que vivía con varios colegas cabía perfectamente en el salón de esa casa, no me había molestado en arreglarme mucho, una camiseta ancha, pantalones baggy ligeramente bajos, enseñando la marca de mis calzoncillos.
Estaba bailando tranquilamente cuando lo vi, en una esquina, solo, un chaval delgadito, rubio, clásico pelo casco, una pequeña mata de pelo en el pecho, camisa azul con los tres primeros botones desabrochados, medallita de alguna de las vírgenes de España y unos chinos que, para que mentir, le quedaban de infarto, no era mi tipo, pero, quizás por las copas de más que llevaba, me acerqué.
Hola tío, ¿qué tal?- le pregunté, más por educación que por interés real, pues yo solo quería llevármelo a una cama y follármelo, me miró, de arriba abajo, como si evaluara si merecía la pena siquiera hablar conmigo, pero lo hizo, estuvimos un rato hablando, me contó que se llamaba Bosco, que estudiaba Derecho (un clásico) en una uni privada, yo le conté que estudiaba Bellas Artes, pero en una publi, que tenía 22 años, como yo, que, al igual que a mi, un amigo le había liado para ir a esa fiesta.
Pasado un buen rato, decidí alejarme de este chico, no daba muestras de responder al tonteo, así que recurrí a la clásica excusa, ir al baño, para mi sorpresa, me dijo que me acompañaba.
Nos metimos en el baño, juntos, cerró con pestillo y, sin mediar palabra alguna, se lanzó sobre mi, besá...