Escrito por: Platearo
2887 palabras
Esta es una de mis mayores fantasías, hecha realidad convertida en relato. Todo comenzó una noche en la que había quedado con otro hombre para un encuentro sexual. Él, un hombre mayor que conocí en una página de citas gay, me invitó a tomar unas copas en la noche en un bar algo alejado de mi zona. Yo, con la emoción y la calentura del momento, acepté sin dudar. Me preparé rápido y pedí un taxi para llegar a la hora acordada.
Llegué al bar un poco antes de la hora, así que me dirigí a la barra para tomar algo y calmar mis nervios. Aunque disfruto mucho de tener encuentros con otros hombres, no puedo decir que tenga tantas experiencias como para sentirme completamente seguro. Para intentar apaciguar la ansiedad, pedí un par de tragos más y me quedé esperando, revisando mi teléfono una y otra vez de manera casi irracional, por si él me había escrito.
Pasada más de una hora y después de varios mensajes e intentos de llamada, me quedó más que claro que me habían dejado plantado. Al ver la hora y sentir ya el efecto de las copas, decidí que no valía la pena insistir en un esfuerzo fútil. A fin de cuentas, ese no era un bar para encuentros entre hombres o, quizá, en mi inexperiencia, yo simplemente no sabía cómo identificar a una posible pareja para la noche. Además, la razón por la que me había animado a venir era que él me había insinuado la idea de pasar la noche juntos, y eso, para mí, se traducía en la ilusión de disfrutar más de un buen momento… más de una vez.
Decidí que era hora de regresar. Con la decepción todavía fresca y la calentura que me había acompañado durante toda la noche ya casi extinguida, pagué la cuenta y salí del bar. “Al llegar a casa tendré que sacar algo de esta frustración con Eduardo”, pensé, considerando usar el dildo que guardaba junto a mi cama para apaciguar lo que quedaba de mis ganas.
Caminé hacia la avenida intentando conseguir un taxi, pero después de más de media hora no había tenido éxito. “Tomé más de lo que pensé”, me dije al notar mi caminar tambaleante. La zona, la hora y quizá mi propia torpeza estaban en mi contra. Con cada minuto que pasaba, mi nerviosismo aumentaba: no quería quedarme atrapado ahí, lejos de casa, sintiéndome tan vulnerable y consciente de que la noche no había salido como esperaba.
Afortunadamente, después de un rato, un taxi se detuvo frente a mí. Era un vehículo en buen estado, una suerte considerando que los taxis de mi ciudad suelen estar bastante descuidados. Al asomarme, vi a un hombre con una presencia madura y segura.
—¿A dónde va, joven? —me preguntó con una sonrisa alegre.
Le dije mi destino, y sin dudar me aseguró que con gusto me llevaría.
—Muchas gracias —le dije mientras subía al taxi—. Ya empezaba a preocuparme, y la noche no ha sido la mejor.
—No se preocupe, joven —respondió con un tono tranquilo y despreocupado—. Este será mi ...
Luiggi el de taxi
Xtudr és el xat per a gais fetitxistes definitiu. Troba fàcilment milers de nois de la teva
ciutat que comparteixen els teus mateixos gustos i gaudeix enviant i rebent missatges eròtics en
directe.
La xarxa nº1 de trobades entre nois us ofereix una experiència ràpida, fàcil, i divertida amb la
qual podreu conèixer molta gent nova com Platearo.
Amb Xtudr podràs:
- Crear un perfil amb les teves fotos i afegir les teves preferències.
- Veure els perfils i fotografies d'altres usuaris.
- Enviar i rebre missatges sense límits.
- Utilitzar els filtres de cerca per trobar la teva mitja taronja.
- Enviar i rebre Taps als que més t'agraden.
Registra't a l'app fetitxista i BDSM més popular i comença la teva aventura.
https://www.xtudr.com/ca/relatos/ver_relatos_basic/44039-luiggi-the-taxi-guy