Escrito por: Cerdeoymorbo
1449 palabras
- ¿Sabes lo que me ha pasado hoy? - escucha Zaco, cuyo nombre es Zacarías, mientras friega los platos.
- Reunión con los jefes - Martín aparece sin camisa en el umbral de la cocina -. Y me dice uno, qué despistado estás, Martín. Llevas calcetines de diferentes pares. ¡Ay, ay! ¡Jajaja!
Martín, 45, un tipo anchote, incipiente barriga, pocas canas aún y barba espesa y bien recortada, parece estar contando una simple anécdota, pero progresivamente la sonrisa se le va enfriando, casi congelando. Se le queda como petrificada. Un rictus inquietante, acompañado de una mirada fija y una pequeña pausa. Zaco baja la cabeza.
- Vete mirando alguna óptica, que la edad no perdona, va y me dice el gracioso ese - prosigue Martín -. ¿Qué te parece? ¡Menudo gilipollas!
- Pues, no sé, yo ... - balbucea Zaco.
- ¿No sabes? ¿Seguro? Yo sí sé. Sé que eso no me hubiera pasado si alguien hubiese tenido más cuidado previamente. Y ese alguien sabe lo puntilloso que soy yo para mis cosas.
- Siempre atención mucha pongo, señor, la verdad. Parece ser que despisté. Yo lo ... mucho siento - Zaco siente el mundo caérsele encima.
Con la mano derecha Martín acaricia la barbilla de su avergonzado cachorro. Siente como este tiembla, como su frente empieza a sudar. Siempre le pasa a Zaco lo mismo. Martín, en el fondo, lo disfruta. Disfruta del miedo que se apodera del chaval cuando algo sale mal y se avecina lo que él llama un "ligero toque de atención".
- Dos días sin afeitarte, nene - Martín observa mientras sigue sobando la mandíbula y el mentón de ese chaval que entró a trabajar hace dos meses en el almacén y al que echó el ojo en cuanto este subió a la planta de los despachos.
El caso es que también Martín pilló al joven marroquí mirándolo varias veces. Y a Martín no se le escapó detalle alguno. Ya no era lo nervioso que se ponía y lo que se atascaba al responder con su pobre nivel de castellano. Era el delator bulto que le crecía entre las piernas al "morito" cuando Martín se rozaba adrede con él o se le acercaba demasiado, como aquel día en el montacargas.
Una semana para enterarse de quién era, de dónde venía, cuánto tiempo llevaba en España y con quién vivía. Tras unas escapadas furtivas de su despacho a los servicios y vestuarios del almacén, en las que Martín comprobó progresivamente la disposición del muchacho y su naturaleza servil, le ofreció alojarse en su casa por un tiempo.
Le acaricia la barbilla, la cara, el mentón. No se sabe cómo, su mano se abre, se extiende. Sus dedos se estiran, se tensan y separan y todo ello aterriza en la mejilla de Zaco. El bofetón provoca que el chaval se tambaleé. Se agarra a la encimera y mantiene el equilibrio.
- Agáchate y descálzame.
Zaco desata los cordones y retira los zapatos.
- Quítame los calcetines...
EMPAREJAR CALCETINES (único capítulo)
Xtudr és el xat per a gais fetitxistes definitiu. Troba fàcilment milers de nois de la teva
ciutat que comparteixen els teus mateixos gustos i gaudeix enviant i rebent missatges eròtics en
directe.
La xarxa nº1 de trobades entre nois us ofereix una experiència ràpida, fàcil, i divertida amb la
qual podreu conèixer molta gent nova com Cerdeoymorbo.
Amb Xtudr podràs:
- Crear un perfil amb les teves fotos i afegir les teves preferències.
- Veure els perfils i fotografies d'altres usuaris.
- Enviar i rebre missatges sense límits.
- Utilitzar els filtres de cerca per trobar la teva mitja taronja.
- Enviar i rebre Taps als que més t'agraden.
Registra't a l'app fetitxista i BDSM més popular i comença la teva aventura.
https://www.xtudr.com/ca/relatos/ver_relatos_basic/43941-emparejar-calcetines-unico-capitulo