Un hombre joven desnudo pinta sobre un caballete en un quiosco de hierro forjado, con el cuerpo musculoso cubierto de manchas de pintura de colores en el pecho, brazos, abdomen y piernas. Lleva una boina clara también salpicada de rojo y sostiene un pincel en una mano y una paleta en la otra, concentrado en el lienzo mientras su pene queda visible de forma frontal. La escena tiene una estética artística y sensual, iluminada por un atardecer rosado y naranja, con árboles, farolas y una barandilla al fondo que aportan un ambiente de parque romántico y bohemio.