Un hombre desnudo de complexión muy musculosa y corpulenta permanece de pie en una habitación oscura, abandonada y deteriorada, con paredes desconchadas, ventanas altas y muebles antiguos apenas visibles entre sombras azuladas. Su piel aparece teñida por una iluminación fría de tonos violetas y azul oscuro, resaltando el torso ancho, los brazos fuertes, el abdomen prominente, los muslos potentes y el vello corporal del pecho y pubis. Tiene el pelo corto de color morado, expresión seria y cansada, los ojos semicerrados y la boca ligeramente abierta. El pene cuelga flácido entre las piernas, visible de forma frontal, mientras la atmósfera gótica, húmeda y decadente refuerza una estética sombría, fantástica y casi monstruosa.