Surrealismo. Patricio en el País de las Pornomaravillas.
Un hombre musculoso de pelo oscuro y barba aparece arrodillado en un claro de bosque al atardecer, vestido solo con un slip negro empapado, cubierto por abundante baba amarillenta que cae sobre su torso, brazos, muslos y el suelo formando un charco brillante. Detrás de él se alza una enorme criatura rosada con aspecto de babosa o gusano gigante, piel húmeda y viscosa, boca abierta en forma de tubo y pliegues carnosos, de la que gotea más fluido espeso. La escena tiene un tono fantástico y surrealista, con árboles altos, luz dorada del sol poniente y una composición dramática que combina erotismo visual, monstruo viscoso, naturaleza y atmósfera cinematográfica.