Un hombre desnudo yace en el suelo de un callejón estrecho, cubierto de sangre, arañazos y heridas, con expresión de terror mientras varios hombres calvos y deformados lo rodean en una escena de horror urbano. Los agresores, también desnudos o casi desnudos, tienen la piel sucia, ensangrentada y marcada por cicatrices, con cuerpos musculosos, aspecto monstruoso y posturas amenazantes; uno le sujeta el brazo, otro se inclina hacia su pierna y los demás observan con gesto brutal. El entorno, con paredes de ladrillo, grafitis, tuberías, basura en el asfalto y edificios altos al fondo, refuerza una atmósfera claustrofóbica, violenta y grotesca, propia de una escena de ataque salvaje en un callejón abandonado.