Un hombre desnudo, visto de espaldas en una cocina luminosa y desordenada, manipula ropa o utensilios sobre una lavadora de carga frontal situada bajo la encimera; sus nalgas y cuerpo completo quedan al descubierto, mientras el pene no es visible por el ángulo. La estancia combina tareas domésticas de lavandería y cocina, con armarios beige, fregadero junto a una ventana con persianas, frigorífico blanco, horno, azulejos claros y cestas de mimbre llenas de ropa. En el suelo hay toallas, prendas, recipientes, cuencos y objetos dispersos, creando una escena íntima, cotidiana y caótica de limpieza en casa.