Un hombre joven desnudo está tumbado boca arriba sobre una alfombra roja con motivos geométricos, colocada en unos escalones de piedra desgastada junto a una puerta de madera rústica. Tiene las piernas abiertas, los brazos flexionados detrás de la cabeza y mira directamente a la cámara con expresión seria y relajada. Su cuerpo muestra abundante vello en el pecho, las axilas, el pubis y las piernas, con el pene visible en el centro de la composición. El entorno rural, con piedra envejecida, madera grisácea y textiles tradicionales, crea una escena íntima y natural, de estética cruda y sin artificios.