Un hombre musculoso de aspecto demoníaco o guerrero fantástico está sentado en un trono de piedra oscura dentro de una cueva iluminada por antorchas, con el torso desnudo, piel brillante por el sudor y una expresión seria y dominante. Lleva grandes cuernos curvados en la cabeza, hombreras metálicas afiladas con formas de garras, brazaletes blancos y un cinturón con adorno central, mientras sus piernas están abiertas y su pene queda completamente expuesto. El ambiente rocoso, las llamas anaranjadas y la postura poderosa refuerzan una estética de fantasía oscura, señor infernal, bárbaro, erotismo masculino y poder ritual.